martes, 9 de febrero de 2010


Te paras frente a mí, esperando una respuesta, la cual consigues con un poco de dificultad pero no es de esperarse, tú siempre consigues lo que quieres de mí.
Me escuchas con atención y observas cómo bajo la mirada, me muevo de un lado a otro tocando lo primero que se tropiece conmigo, te das cuenta de mi nerviosismo pero eso no te importa, te acercas lentamente y me acaricias la espalda, me abrazas por la cintura y me besas la mejilla; un ligero "Te quiero" sale de tus labios, doy media vuelta y te beso.

¿Qué patético, no? ¿hasta dónde puede llegar mi estupidez?, ¿hasta dónde puedo llegar a caer?, ¿hasta donde me puedo engañar para evitar el dolor, para evadir mi infelicidad por un breve momento.

Es tan frustrante el poder que tienes sobre mi, lo fácil que me haces cambiar de decisión, la facilidad con la que me confundes, la sencillez con la que me haces dudar, la sutileza con las que me manejas a tu antojo, con tan solo una palabra, un roce, una caricia, haces que mi mundo de venga abajo, que mis piernas se dobleguen. que mi muralla se derrumbe.

Aún a pesar de todo eso te sigo queriendo con una fuerza sobrehumana, con una enorme devoción, aunque sepa que todo terminara mal y que esto me dolerá más a mí, aunque sepa que es a costa de mi dolor seguiré a tu lado cada segundo que me sea posible, no me importar sufrir, es tan tonto que aveces llego a pensar que cuando estoy contigo ya nada importa.




Y así continuo alimentando mi necesidad por ti...

sábado, 6 de febrero de 2010



El sonido de mis cadenas, al arrastrarse por el suelo, rompen con el eco de silencio que hay en mí alma. El susurro de mis lamentos se esparcen por cada una de las habitaciones que se encuentran allí, vacías, olvidadas, llenas de recuerdos que desaparecen con el tiempo.
Yo, desesperada busco en medio de la penumbra algo que tenga signos vitales, la más mínima chispa de luz. Arrastrando mis cadenas, rompiendo el silencio, ignorando mis lamentos recojo cada ceniza que a quedado, cada migaja de amor que haya sobrevivido a la devastadora y cruel tormenta de verdades.

Dentro del cofre de mis más dulces recuerdos encuentro a mi familia, mis amigos, mis sueños y fantasías, mis anhelos; algo me llama la atención, algo pequeño y brillante que se encuentra debajo de todos aquellos tristes recuerdos: un trozo de amor, un trozo de felicidad que ilumina la habitación con su extenuante luz, en él lleva grabado tu nombre; lo tomo entre mis manos y vuelvo a vivir. Tu rostro junto al mio, tus manos acariciándome suavemente la mejilla, tus ojos fijamente clavados en los míos, tus labios rozando mi cuello, tu boca susurrándome palabras al oído, después todo eso se esfuma y aparezco yo, tirada en el suelo, sola, llorando, el coraje recorre mis venas y tiro aquel pequeño trozo, corro, grito, lloro; tratando de escapar de aquello que tanto me daño, voy de habitación en habitación, cerrando cada puerta, cada cajón, enterrando mis recuerdos en aquella fría obscuridad, suprimiendo cada partícula de felicidad que haya quedado dentro de mí, cada sensación placentera que hayas provocado, cada roce que tuvimos, cada abrazo, cada palabra de aliento, cada consejo, cada beso, cada susurro, cada mentira, cada "Te Quiero"

viernes, 5 de febrero de 2010

"-El futuro, su futuro, el futuro de todos ¿está ya escrito?
Esa pregunta suscita otra: ¿somos libres en nuestros actos o somos juguetes del destino?
-Lo que tenga que pasar pasará y los hombres no pueden cambiar nada- dice cuando llega a la altura de los invitados y toma asiento
-Creer tal cosa llevaría a desistir de toda acción. ¿Por qué seguir viviendo en esas condiciones?, ¿Y cómo buscar la felicidad o hacer el bien en lugar del mal, si todo esta escrito por adelantado? No, yo no estoy de acuerdo con usted. Al contrario, creo que cada día que vivimos nos permite construir un futuro que esta por inventarse.
-Según usted- interrumpe un periodista- la historia de la humanidad no sería más que un encadenamiento de causas y efectos que comenzó hace millones de años, mucho antes del nacimiento de la Tierra?
-Eso es, y añadiría incluso que es inútil tratar de cambiar el curso de las cosas pues, en ese mismo espacio interestelar, además de los parámetros del futuro sistema solar, estaba también su propia vida y también los acontecimientos que relatará usted en sus artículos de esta noche, mañana, el mes que viene o en los próximos años.
-Es espantoso lo que me dice. Pero tranquilíceme: ¿cómo los estoicos estaban convencidos de eso?
-Aún a riesgo de decepcionare, sepa que en la historia del pensamiento reaparece sin cesar esa noción de predestinación. Esta misma idea, que ya estaba presente en los grandes mitos antiguos, fue tomada también por algunas religiones.Piensen por ejemplo en las sombras de los proyectores... "




Fragmento de: El Manuscrito MS 408..