viernes, 23 de julio de 2010

Me gustas.

Me gusta...
Escuchar el despertador por la mañana y saber que tengo una nueva oportunidad de vida.
Sentir el agua fría recorriendo mi cuerpo lentamente, estampándose en el suelo.
Salir y ver los primeros rayos del sol.

Me gusta...
Sentir el viento frió en el rostro.
Caminar lentamente.
Pasear la mirada por el suelo, por la calle, las flores, los árboles... el cielo.
Escuchar el trino de los pajarillos.

Me gusta...
Tenerte cerca todo el día.
Pensarte a cada segundo.
Soñarte cada noche.
Imaginarte junto a mi.

Y me gusta aun más...
Apreciar tu liviana respiración y el hermoso palpitar de tu corazón.
Aferrarme a tu pecho y no soltarte.
Besar tu frente... tu mejilla.
Dormirme en tu pecho.
Escucharte decir mi nombre.
Morder tus labios en medio de un dulce beso.
Saber que te tengo cerca.
Sentir tus manos en mi espalda, tus dedos enmarañando mi cabello, tus labios en mi cuello.
Tocar tus manos... tu piel, tu boca, tus ojos, tu espalda... tu ser.

Ver la luna entre tus piernas, apretar mi mano junto a la tuya, sintiendo tu piel y la mía.
Tú rozando mi cabello y yo , en mi mente, congelando ese momento...

Duelen los minutos si no estás, duele cada espacio desolado, duele sentirse cruelmente ignorado, esperando algo que nunca vendrá.

Duelen las palabras nunca dichas, duelen los silencios provocados, duele no estar a tu lado y las ilusiones que hoy son solo 
cenizas.


Duele tu mirada que en mí no se fija, duelen tus manos que se escapan de mis caricias, duelen mis besos haciendo pausa, resignándose a perderte y a que me hagas falta.


Duele escuchar a tu corazón que no me amas, duele la impotencia de no poder hacer nada, duelen las noches que de mis sueños te escapas, duelen las mañanas, duele cada instante.


Duele ésta distancia repentina, la lejanía que congela mi corazón como el invierno, la amargura que se lleva todo lo tierno, y que 
borra las alegrías que un día me hicieron sonreír.


Duele, y quiero que lo sepas, nada cambiará con que te lo diga, nada hará verdad una mentira, nada hará recordar a tu alma que hoy me olvida.

sábado, 12 de junio de 2010


Tal vez esté equivocada, es probable, 
tal vez me arrepienta, es muy posible, 
pero estoy harta de esta mediocridad, de este vacío, de este no sentir nada. 



Tal vez no quiero comprender nada, tal vez no sea una buena persona, tal vez sea una intolerante. Pero me cansé, me harté de esta rutina, de esta espera inútil de todos los días, esperar ¿qué? No sé; pero siempre espero algo, o que algo cambie. 
Pero nada cambia, quizás el cambio tendría que hacerlo yo conmigo misma, pero no sé qué, ni cómo. Es muy posible que yo esté equivocada, que viva de quimeras, de sueños efímeros, enamorada del amor...


Tal vez sea así, pero ¿qué puedo hacer? Yo no lo sé. 
No puedo cambiar nada, ni lo mío ni lo de los demás.