Hacen falta muchas cosas.
Hace falta que me inventes historias donde ambos somos los personajes principales.Y que me digas que el Big Ben no sonará hasta que yo esté a un lado para escucharle.Y que me abrigues cuando haga frío y tengas preparado un café con leche, espuma y un fuerte olor a canela.Y que me des la mano con fuerza para darme valor, que me abraces hasta romperme los huesos.Y que limpies mis lágrimas una y otra y otra vez, hasta que no quede rastro líquido alguno.Y que me beses la espalda hasta quedarme dormida. Y aún estando dormida, me beses; hasta que el sueño te venza.Y que acaricies mis piernas suavemente, y continúes con mis senos, mis hombros y termines observando con deseo mis labios.Hace falta que estés aquí.Me haces falta tú.
viernes, 3 de febrero de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
Ella cerró los ojos y entreabrió los labios, mientras él acariciaba sus brazos de arriba abajo, despacio, suavemente. Le besó el cuello, la mejilla, los párpados, y ella sintió la humedad de su boca en cada sitio que tocaban los labios. Le tomó la mano y la guió a sus pechos, y cuando él los acarició por encima de la fina tela de la camisa, dejó escapar un gemido. Se separó de él con la sensación de estar soñando y la cara encendida por el calor del fuego. Comenzó a desabrocharle la camisa en silencio. Él la miró y oyó su respiración entrecortada mientras sus dedos descendían por la camisa. Con cada nuevo botón, él sentía el roce de sus dedos sobre su piel. Cuando por fin terminó,ella le sonrió con ternura. Luego deslizó las manos por debajo de la tela, tocándolo con toda la suavidad posible, explorando su cuerpo. Él se excitó al sentir sus dedos sobre el pecho ligeramente húmedo, enredándose en el vello. Ella se inclinó y le besó el cuello con ternura mientras le pasaba la camisa por encima de los hombros y le rodeaba el torso con los brazos. Levantó la cabeza y dejó que él la besara mientras rotaba los hombros y se liberaba de las mangas. Entonces él extendió los brazos, le levantó la camisa, y acarició lentamente su vientre con un dedo antes de quitarle la prenda. Bajó la cabeza para besarla y luego ascendió despacio con la lengua hasta el cuello, dejándola sin respiración. Sus manos le acariciaron suavemente la espalda, los brazos, los hombros, hasta que sus cuerpos ardientes se unieron, piel con piel. Él le besó el cuello y lo mordisqueó suavemente mientras ella levantaba las caderas para permitirle que le quitara los pantalones.Ella buscó a tientas el cierre de los vaqueros de él, lo descorrió, y lo miró mientras se los quitaba. Por fin sus cuerpos desnudos se unieron como en cámara lenta, y los dos se estremecieron con el recuerdo de una experiencia compartida tanto tiempo atrás.
Como un presentimiento breve, invertiste el sentido de mi vida. Ya no camino como antes, dudo en las esquinas, retrocedo los pasos. A veces también tiemblo. Te pareces a otros que finalmente son distintos. Primero fueron días, después semanas. Podía pasarme horas en un mismo lugar, hasta que caí en la cuenta de que no podía ser cualquiera. Me he quedado quieta sobre este puente, decidida a quemarte los ojos si apareces. Tarde o temprano pasarás por aquí; se trata de un lugar estratégico. Como un viceversa que no sabe de atajos; ni tú ni yo estaremos libres.
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