martes, 29 de agosto de 2023

DIEZ

 Dejas caer tu cabeza en mis brazos como si de una almohada se tratara,

 y yo no sé cómo explicarte que, para mí, la nube eres tú

que me convierto en río caudaloso

y el agua que llevo proviene de ti.


Enredas tus pies con los míos mientras dormimos 

y yo siento como si la vida se me enraizara, 

como si fuera un árbol que se aferra a la tierra

en medio de un huracán

pero el huracán soy yo

y la tierra eres tú

mi raíz, eres tú.


Me agarras de la mano despacito,

como quien no quiere incomodar 

cuando llega sin previo aviso

pero yo solo quiero que me aprietes fuerte

porque, cuando llegas, la vida se me va rápido

y siento que no alcanzo a sentirte entero.


Me desenredas el cabello antes de dormir

y es como si me deshebraras el alma,

los miedos, las angustias y las entrañas,

los nudos se enredan una y otra vez

pero sigues metiendo tus dedos largos

en cada hueco de mi cabeza,

entre cada espacio de mi anochecer.


Luego te vuelvo a extrañar, 

aún y cuando me tienes envuelta

porque contigo todo me sabe a recuerdo 

pero de aquellos que se sienten como alivio


Y es ahí cuando descubro

 que un cuerpo puede sostenerse en otro

 y, a la vez, convertirse en una casa.

Y mi casa, eres tú.

lunes, 29 de mayo de 2023

SIETE




Todo lo que yo quisiera de ti, son esas cosas cotidianas, el olor de tu cuerpo, saber lo que piensas de cualquier cosa, de ti, de mi, de nuestro entorno. Que mires más allá de mi apariencia física, que me recuerdes con pasión, y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de la libertad.




-J. C.

sábado, 29 de abril de 2023

SEIS

Si pudiera multiplicarme
pasearía contigo
dándote las dos manos.

Quiero decir,
si pudiera ser dos yo, 
yo dos veces
-entiéndeme-,
un alma repetida
como el rizo que se enredara entre dos dedos
y pareciera un meñique
o los labios
que abrieran paso a una lengua
que precediera a un beso
que se duplicara buscando la eternidad,
colonizaría tu hoy y tu mañana,
te esperaría donde estarías
y donde querrías estar,
te extrañaría
viendo cómo tus besos crean goteras en mis pestañas
y al mismo tiempo te dibujaría los labios
llenos de saliva
en el centro de tu dedo corazón.

Si pudiera redoblarme
nos observaría desde fuera
como quien mira a los ojos de la muerte: 
con envidia.

Si pudiera estar aquí y allí
estaría en ti y en ti,
prendería fuego a Troya
mientras te regalo París,
te miraría dormir
y al mismo tiempo soñaría contigo.

Ya sabes a lo que me refiero,
si pudiera engañar a las coordenadas 
crearía un mapa donde solo cupieran
tus dedos de los pies
y esta necesidad de seguirte a todas partes.

Si pudiera ser la misma en dos mitades,
amor,
te vestiría con el mismo nerviosismo
con el que me dejas desnudarte,
limaría mis errores
para que el tropiezo fuera suave
y sería a la vez precipicio e impulso 
de todos tus miedos y sueños.

Si pudiera,
mi amor,
convertiría todo lo que ahora es singular
en plural.

Pero no puedo,
así que has de conformarte
con lo único que puedo hacer:
quererte
-no el doble, ni por dos, ni al cuadrado,
sino con la fuerza de un ejército
de tres mil latidos y doscientos litros de sangre
que queriéndote dar más de lo que tiene
te da todo lo que es.-



Tres mil latidos y doscientos litros de sangre- Elvira Sastre.