lunes, 27 de septiembre de 2010

Esta noche escóndeme entre tus brazos, hazme sentir que no duele y me olvidé de todo.
Déjame ser solamente un pedazo de tu cuerpo, envuélveme entre tu piel y aléjame de mí misma.
Llévame a donde no existo y dame un beso en el daño porque hoy necesito llorarme tantas lágrimas calladas hasta partirme y partir en busca de llantos nuevos, hasta encontrar el lugar donde habitan los motivos que te arrancan el alma de aquel que consume la vida herida.

Esta noche hazme tiniebla en tu sombra, que no me vea ni el aire. Cubre mi fragilidad con un manto de cariño para al menos un instante no ser más que ausencia.
Esta noche no me olvides, búscame entre los pliegues de tus sueños, acaricia mi abandono, pon consuelo en la derrota que siente el que ya no lucha, el que asume que un adiós es el inicio buscado, el que implora que el final sea el punto de partida.
Esta noche dame vida entre tus brazos o déjame ir sintiendo que nunca viví entre ellos.

viernes, 6 de agosto de 2010

Yo elegí quererte y todas las consecuencias que eso llevaba.

Elegí que tú fueras la persona que llenara mis días de sonrisas,
quien limpiara mis lágrimas y apachurrara mi corazón con un fuerte abrazo.
Elegí que tú fueras quien me ayude a no caer y cuando ya fuera demasiado tarde,
me ayudaras a levantarme.

Elegí llorar por ti de vez en cuando, elegí reirme sola un par de veces al recordar tus palabras graciosas.  Elegí creerme tus verdades y, a medias, tus mentiras.

Elegí pasar mas tiempo contigo que con cualquier otra persona.
Elegí cerrar mis ojos por la noche e imaginar que estás a mi lado, abrazar el viento y sentirte rozando mi piel; que no quería otros abrazos,  otras manos agarradas a las mías, que no quería otras manos en mi espalda.

Elegí que tú fueras mi locura y mi cordura, mi tristeza y mi alegría , mi dolor y mi felicidad.
Elegí los problemas, las consecuencias, las idas y venidas, las despedidas,  la impotencia, la incertidumbre, el temor, las ganas... 

Elegí  mis ancias, el miedo a fallar, mis impulsos, mis nervios, mi pena.
Tambien elegí temblar con el roce de tus dedos, la adiccion a tus latidos, la melodia de tus susurros, la suavidad de tus labios.
Elegí aceptarme tal y como soy, ya que si te gustaba era por algo y no queria que eso cambiase, quererte con cada uno de tus defectos y virtudes.
Darme la oportunidad de estar con alguien mas que no fuese yo misma.

Elegí que fueras tú quien me lastimara ferozmente, quien me hiciera llorar como tonta, quien me hiciera encerrarme en una burbuja, en mi burbuja, para despues dejarte entrar conmigo.

Elegí que hablar de uno de los dos hablaba de ambos.
Elegí cambiar el tú y yo por un nosotros.
Elegí darte oportunidades, aceptando tus y mis errores, nuestros errores.
Elegí quedarme con tus complejos, tus demencias, tus manias, tus defectos, tus carencias, tu respiracion en mi oreja, tus labios en mi cuello, tus manos en mi cintura, los latidos a la par.

Elegí estremecerme con tus caricias, perderme con tus besos,
divagar en tu cabello, sentir tu cuerpo junto al mio, rozar las llemas de nuestros dedos. Disfrutar del frio de la noche.
Decidí aceptar cada reproche por sobrepasar el limite contigo, ya que yo no quiero que haya limites entre nosotros.

Decidí aceptar sin reproches los castigos, los regaños hasta incluso los golpes.
Elegí cada palabra de desacuerdo, cada crítica, cada burla.
Elegí dejar atras el pasado y empezar de nuevo, ya no sola si no contigo.
Avanzar cada paso con una sonrisa en el rostro,sin pesimismo y mal humor.
Elegí estar contigo, y todas las consecuencias que con ello llevaba. Y tú elegiste algo más, alguien que no era yo.

domingo, 25 de julio de 2010

Hay tantas cosas que deseo decirte que no estoy segura de por donde empezar. ¿Debería comenzar por decirte que te quiero? ¿O que los días que pasado contigo han sido los más felices de mi vida? ¿O que en el poco tiempo que hace que te conozco he llegado a creer que estábamos destinados a encontrarnos? Podría decir todas esas cosas y todas serían verdad, pero mientras las vuelvo a leer, lo único que pienso es que me encantaría poder estar a tu lado ahora, acariciándote la mano y disfrutando con la imagen de tu sonrisa. En el futuro, sé que reviviré nuestros días juntos un millón de veces. Escucharé tu sonrisa, veré tu cara y sentiré tus brazos alrededor de mi cintura. Echaré de menos todo eso, más de lo que puedas llegar a imaginarte. Eres un caballero de los que ya casi no queda, y valoro muchísimo esa cualidad en ti. En todas las ocasiones que hemos estado juntos, nunca has insistido para que me acostara contigo, y, de verdad, no puedo expresarte lo mucho que eso significa para mí. Hace que todo lo que hemos compartido sea incluso más especial, y así es como quiero recordar los días que he pasado contigo. Como la luz blanca y pura que al contemplarla nos quita el aliento. Pensaré en tí todos los días. En parte tengo miedo de que llegue un momento en que tú no sientas lo mismo, de que te olvides de lo que hemos pasado juntos, asi que te propongo un juego: estés dónde estés, y sin importar lo que pase en tu vida, la primera noche de luna llena de cada mes, igual que la que brillaba en el firmamento el primer día que nos conocimos, quiero que la busques en el cielo nocturno. Quiero que pienses en mi y en la semana que hemos compartido, porque esté donde esté, y sin importar lo que pase en mi vida, esa será exactamente lo que yo estaré haciendo. Si no podemos estar juntos, al menos podemos compartir ese momento, y quizás entre los dos consigamos hacer que este sentimiento perdure para siempre. Te quiero, y espero que cumplas la promesa que un día me hiciste. Si regresas me casaré contigo. Si rompes tu promesa, me romperás el corazón.