Te tengo. Y solo deseo llenarte de mí, invadirte sin reservas. Aquí. Ahora. Me perteneces. Mis ojos son llamas dispuestas a incinerarte y mi lengua húmeda es capaz de apagar cualquier hoguera. Estás inmóvil. En silencio. Por un instante te contemplo, pero mis labios se mueven impacientes atrapando tu aliento. Ríndete. Dame ese labio inferior que ya declaré mío, ese que será prisionero de la guerra entre tu boca y la mía. Déjame. Hoy voy a amarte tanto como se me antoje, a capricho, por orgullo y con el simple afán de condenarme a perder el edén. Sentirás mis manos recorrer el contorno de tu rostro y después me dirás lo bien que mis dedos se entienden con tu cabello. Voy a erizar cada vello de tu cuerpo con el roce frío de mis dedos, voy a dibujar tus clavículas con la punta de mi lengua roja, voy a recorrer cada una de tus vértebras con lo afilado de mis uñas. Así. Es tan fácil encontrarme con el camino hacia tu cuello, tus hombros, tu pecho. Tu mirada profunda junto a ese abanico de pestañas que se mueven nerviosas al compás de mi voz. Despójate de las ataduras, deja de arrastrar las cadenas, arránca tu máscara de moral absurda y deja que mis manos frías te enseñen el significado de la palabra "pecado".
Acariciándote puedo sentir como vibras por completo, no hay descanso en tu pecho, tu respiración se acelera y te lames los labios ¡detente! reclámale a mi boca que insaciable se empeña en recorrerlo todo, cada rincón que nadie ha tocado y todo aquel que conoces de memoria, todo por entero...todo es mío. Todo lo toco, todo lo quiero poseer. Todo, todo lo voy a lamer. Cada poro de tu piel, cada vello... Sí, ese que se encuentra erizado en éste preciso momento.
¿Que le voy a hacer?, estoy seducida por esa carta de Tarot llamada Deseo.
Entrelaza tus manos con las mías y déjame quererte, deja que me apodere tu sexo y haga mío tu orgasmo, deja que beba del néctar que emana tu ser, deja que muerda tu espalda y te haga explotar. Porque en éste, ¡mi juego!, jamás habrá un perdedor. Puedes enamorarte de mí si quieres o simplemente dejarlo pasar, pero en este momento quédate... Porque tengo las puertas abiertas y eres bienvenido a entrar.
martes, 13 de enero de 2015
Todo es mío. Todo lo toco, todo lo quiero poseer. Todo lo voy a lamer.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
El placer fue todo mío, gracias por formar parte de mi 2014
Hola, mucho gusto. Mi nombre es Abigaíl y es un placer decirte adiós.
Llegaste y me diste una probadita de lo que tanto ansiaba. Me dejaste estar cerquitita de ella, sentirla, hacerla mía y embriagarme con su inmensidad. Sí, gracias por demostrarme que medicina es lo que busco. Conocí personas tan bellas, hice amigos en clase y fuera de ellas, conviví con becarios que algún día serán de los mejores maestros que alguien pueda tener.
Me sacaste, cuando empecé a flaquear y decaí. Me hiciste a un ladito para demostrarme que debo valorar lo que tengo.
Posteriormente me dejaste entrar en el mejor trabajo que haya tenido en mi corta vida. Me mostraste los caminos turbios de la medicina, de las malas decisiones e inclusive de la esperanza. Me enseñaste que los jefes no siempre son malos y los amigos no siempre son verdaderos. Que cuando uno de ve más solo que nunca siempre habrá alguien que te tienda la mano. Que no me quedé sin casa sino que gané muchos hogares. Y de repente ¡adiós! Me volviste a quitar de ahí, porque aún no era momento de saberlo todo. Porque quizá era mucho para mí o yo muy poco para ello.
Me diste el valor, el coraje y el descaro de librarme de una gran opresión, no encontré la llave pero pude romper las cadenas y salir de mi jaula. Gracias. No encontré la libertad que buscaba o al menos no de la manera en que creí pero día tras día me voy dando cuenta que hice lo correcto. Me dolió mucho más que haber estado encerrada ahí 19 años de mi vida, me dolió más que ver a los míos sufrir. Me dolió, inclusive ahora me duele.
Me pusiste en un campo minado y recibí cada explosión directo en el pecho. Todas, cada una abrió heridas diferentes y cuando lloro arden. Pero fue lo correcto, lo mejor para todos. Quizá no lo sienta ahora pero estoy segura de que así será.
A ti, que me lees. A tu que me has escuchado. A ti que quizá y ni me recuerdes. A ti que tratas de olvidarme. A ti que me acabas de conocer.
A ti, a todos ustedes: ¡Gracias!
Gracias por formar parte de éste año, de éstos momentos incómodos, importantes y triviales en mi vida. Gracias por aquella sonrisa que me sacaste. Gracias por dejarte llevar por mis locuras y acompañarme en mis tormentos. Gracias por darte la oportunidad de conocer a ésta muchacha testaruda. Gracias por quedarte.
A ti, disculpa si te llegué a ofender, si te hablé mal o hice algo para incomodarte. Quizá y no fue mi intención, quizá y sí. De igual manera pido disculpas.
A ti, que te fuiste y lees esto por mera casualidad. Gracias. Por dejar huella en mi vida. Por marcar mis días. Por dejar cicatriz o al menos un lindo recuerdo. Que te vaya bien a donde sea que te diriges y que logres todo aquello que quieres cumplir.
Es todo, no hay más.
No es porque no tenga nada por decir sino que hay cosas que valen la pena demostrarse.
El placer fue todo mío, gracias por formar parte de mi 2014.
La última y me marcho
Gracias por tus besos. Gracias por perfeccionar cada movimiento a capricho mío.
¿Recuerdas cuando no sabías besar y rozabas incómodamente mis dientes? ¿Recuerdas cómo te dije que dejaras de moverte y te limitaras a sentir mis labios? ¡Ja! Quién diría que al final fuiste tú quien me mostró cien variantes más de esos movimientos.
Gracias por hacerme cerrar los ojos y flotar en el limbo cálido de tu boca. Gracias por aquellos arrebatos y mordidas, por ese sabor férrico tras arrancarnos la piel con lujuria. Gracias por esos besitos a mi alma que depositabas en mi frente antes de partir. Gracias por tatuarme tus labios en las clavículas, los senos, la espalda, el cuello y cada uno de mis lunares. Gracias por los besos forzados que solo servían para callar mis reclamos, evadir el tema y desviar mi atención. Gracias por toda esa saliva sucia y conjugada. Por esa mezcla de tantas otras bocas más. Gracias por las bacterias ajenas. Gracias por no saber a yerba buena y comerme los labios a mordidas pequeñitas.
Al menos me quedo con la satisfacción de haber compartido un poquito de blues y que a él no le hayas puesto peros. Gracias por hacerme sentir la mujer más patética y físicamente asquerosa del mundo al pedirme que usara un tipo de lencería en especial , al hacer que me desnudara para ti con un baile "sensual", al querer que practicara una coreografía estúpida.
La última y me marcho.
No estoy huyendo, simplemente me mudo de hogar.
Aún no encuentro un abrazo dónde abrigarme del frío ni cuerpo dónde incendiarme y está bien. Tengo tiempo para descubrir maneras en las que podría hacer a alguien mas feliz .
Gracias por darme fuerza, con cada sueño pisoteado, promesa rota y decepción premeditada. Con cada rechazo, menosprecio y mal trato.
Gracias por la libertad que no pedí pero tanto estoy disfrutando.
