jueves, 17 de marzo de 2011


¿A las cuántas palabras te transformas en beso? 
¿A los cuántos recuerdos te haces fantasma?  
¿A los cuántos te quieros te haces te amo? 
¿A los cuántos suspiros te vuelves mi alma? 
¿A las cuántas notas te vuelves mi música? 
¿A las cuantas estrellas te vuelves mi Noche? 
¿A las cuántas miradas me besas?
¿A las cuantas mentiras te vuelves mi pasado? 
¿A los cuántos sapos te vuelves mi príncipe?
¿A las cuantas lagrimas te vuelves un recuerdo?
¿A los cuantos silencios te podre escuchar?
¿A las cuantas gotas te vuelves mi lluvia? 
¿A las cuantas mordidas te vuelves inmortal? 
¿A los cuantos vacíos llenas mi espacio?
¿A los cuantos días te vuelves mis noches? 
¿A los cuantos cuantos te vuelves mio?



Lo que más me gusta de mi.

- Mi cabello, entre las yemas de tus dedos; desenredándose tal cual sin repelo.

- Mis ojos, que brillan al ver tu figura a la sombra de la luna. 
- Mi nariz, que percibe ese dulce y varonil aroma tuyo, tan peculiar. 
- Mi boca, que saborea lentamente cada espacio de tu cuerpo. 
- Mi lengua, que recorre cada milímetro de tus labios. 
- Mis dientes, que muerden cada pedazo de piel.

- Mi cuello, que se estremece con tu cálido aliento.

- Mis brazos, que te envuelven. 
- Mis dedos, que rozan cada centímetro de tu piel
- Mis uñas, que se encarnan en tu espalda.
- Mi estomago, que se revuelve al pensar en ti. 
- Mis piernas, que se aferran a tu cuerpo endurecido. 

Yo amo mi cuerpo, porque me permite verte, sentirte, escucharte, tocarte, saborearte, olerte, hablarte. Porque gracias a el tengo millones de sensaciones para recordar, antes de irme a dormir. 

viernes, 11 de marzo de 2011

¡Bésame! Antes de que te desvanezcas.
¡Bésame! Antes de que el reloj marque un segundo mas. 
¡Bésame! Antes de que el día se consuma. 
¡Bésame! Antes de que la noche nos envuelva.


¡Bésame y no preguntes porque!


¡Bésame! y apaga la luz del sol. 
¡Bésame! y enciende una estrella para no chocar con la melancolía. 
¡Bésame! y susúrrame en el viento.
¡Bésame! y acaríciame con la mirada.


¡Bésame y no despegues tus labios de los míos.


¡Bésame! y no escuches mis lamentos. 
¡Bésame! y apaga mi dolor. 
¡Bésame! y transforma mis lágrimas en cristal.
¡Bésame! y reanima mi corazón. 

          Bésame, porque te lo pido, porque lo quiero, porque lo necesito...