miércoles, 13 de abril de 2011

Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas


" Ahora sí tuvo que dominar la emoción. Y lo hizo a duras penas, apretando las mandíbulas y los puños desnudos. Se calmó a lo largo de los siguientes segundos y volvió a levantar la cabeza, que había bajado al límite de sus resistencia, para hablar de forma mucho más sosegada.

- Ya sé lo que hace un hombre con un tenedor en una tierra de sopas, Chema -musitó con algo más que tierna amargura-. Es tan simple que me parece idículo, pero supongo que todas las grandes verdades son simples -miró la lápida fijamente y acabó diciendo-: Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas bebe y come con las manos, porque el tenedor no le sirve de nada, ni va a servirle jamás. Y esas manos son todo lo que tiene, de la misma forma que el ser humano en la vida sólo tiene su honestidad para vivírla. Hay muchas tierras llenas de sopas, cargadas de olores, reclamándote con cantos de sirenas, oportunidades, éxito, lujos... pero la única cuchara para apurar la existencia está en uno mismo. 
Manos y corazón. No lo olvidaré, te lo prometo.

sábado, 9 de abril de 2011


La mañana comenzaba; gris, húmeda y fría, extrañamente deliciosa. 
El viento se colaba por el balcón, atravesaba la sala y le rozaba suavemente la espalda, tan suave como seda pura, tan frío que le erizaba los pezones y le ponía la piel de gallina.
Tomo una sábana que encontró en el suelo y la colocó alrededor de su cuerpo, caminó descalza sobre la alfombra púrpura, que su madre le había regalado, y se dirigió al balcón, abrió la puertecilla cristalina y aspiró fuertemente.
El frío le entraba por los poros y ella amablemente le cedía el paso. 
Cerró los ojos y se dejó llevar por el cóctel de sensaciones: calma, paz, alegría, seguridad, felicidad...amor.
Él a su espalda, observando su memorable silueta, silueta que él conocía a la perfección, silueta que había recorrido palmo a palmo con sus manos, sus ojos, sus labios e inclusive con su lengua.
Ella giro suavemente  y se topó con su mirada, se dijeron  "Buenos días", muy a su estilo y se perdieron en un beso.Los dos veían por el balcón, abrazados felizmente, desnudos, plenos.
- Gracias- dijo ella mientras se aferraba al pecho de su hombre.  - Gracias a ti.  - Ni siquiera sabes que te estoy agradeciendo - le respondió mientras se separaba un poco para poder verlo a los ojos.  - Eso no importa ya que cada cosa que hago la hago pensando en ti, sintiéndote, besándote. 

sábado, 2 de abril de 2011

¿Qué se hace cuando llega el final pero aun no se esta preparado para que termine?
¿Seguirse aferrando a algo que no se sabe si se va a solucionar?
¿Hacerse de la vista gorda, y fingir que no pasa nada? ó
¿Ser fuerte y terminar las cosas de una vez?


Según las leyes naturales, esto sucede cuando el amor se acaba, o cuando queda muy poco de éste, pero yo me pregunto ¿y si no falta amor? ¿Si lo que sobra es eso, maneras de demostrarlo, de vivirlo, de sentirlo? 
¿Quizá es odio a la rutina? ¿Odio a hacer, ver, sentir, hablar, callar... lo mismo? Día con día, escuchar, dar mi opinión o asentir. ¿Qué mas da lo que le pase al mundo entero? ¿Que mas da lo que te pase a ti? ¿Que mas da lo que me pase a mi? A mi solo me importa este instante, ese segundo en el que la vida me permite estar contigo un momento mas. 
¡No hables! Cierra la boca y deja de preguntar. 
¡No me preguntes! Estoy hará de dar explicaciones.
¡No me respondas! Ya me canse de escuchar razones.
¡Shh! ¡Shh! Concédeme ese favor. 
Envuélveme entre tus brazos y déjame llorar.
¿Que por qué lloro? 
Motivos me sobran, pero ninguno es importante, mejor dicho ¡Ninguno me importa!