domingo, 16 de septiembre de 2012

Soledad.


Hago todo lo que puedo, pero escucho voces que tienen prisa por hacer eco en mi alma, urgencia por decirme que es el momento de ponerse en movimiento y dejar de estar viviendo de suposiciones, de recuerdos... escucho voces que me hablan como en sueños, con pausas y arrastrando las palabras, esas voces aconsejan hacer nada, lo que ha de pasar ya pasará y que aquí puedo seguir eternamente, minuto tras minuto, pues por mas que me entregue jamás es suficiente, con las expectativas llenando mis manos puedo continuar esta sarta de apariencias y esperar fervientemente con el rostro pegado a la ventana.

Y de pronto, sacudo la cabeza y me pregunto por qué si estoy rodeada de tantas voces rumiando todo esto, me encuentro en medio del silencio, en el silencio y en esta absurda, patética y elegida soledad.

Podremos.

"Guardemos esto, quitémosle las etiquetas, metámoslo en un cajón, almacénalo al fondo del corazón, tomemos esto, atémosle por todos lados, y déjame arrullarlo entre mis brazos, y cuando se duerma, saldremos de puntillas, y tu no gires la cabeza atrás, y yo no volveré sobre mis pasos... y tal vez después, cuando no exista esta distancia, en una realidad donde no nos hiera la ausencia, pudiera ser que podamos hacer esto crecer, y descubrir que en verdad no nos conocemos y que todo esto comience de nuevo.

Deshagamos esto, triste intento accidentado en el fondo del dolor de quien no sabe vivir sin verse ni tocarse, ilusiones absurdas de almas que solo pueden presentirse, esto que es un cuchillo atravesado en el pecho de quien solo vive de sueños y que concede a la imaginación mas razones de las convenientes, dejemos de disfrazar esta impotencia con la ansiedad de sentirnos, con la sed insaciable de probar a querernos.

Olvidemos esto, cambiemos el nombre y las definiciones, que ya duelen las manos de darle electrochoques, que las lágrimas son sangre cuando los estertores son de muerte, que mientras esto pasa nuestras vidas siguen, y no detendrás tus emociones por mi, y no me quedaré estática por ti, y con labios amargos comprobamos que esto hiere, que lastima tanto esto que sentimos.

Sé que podemos enfrentar esto."

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Ausencia.

Hoy tampoco te veré, y aunque me niego a admitir que extraño ver tu sonrisa dibujada en esa cara de seriedad que tienes; suspiro, me rindo, y acepto que tú te has convertido en esa necesidad que tortura, en esa penuria que hace morir lentamente. Estos minutos que pasan y en los que logra atraparme la nostalgia se convierten en cruces que marcan más tu ausencia. Si. Duele no poder verte, duele tu ausencia, duelen estas dagas que se clavan sin piedad y sin coherencia en este corazón que estas matando a recuerdos, y es en este pecho donde a momentos todo se ahoga en el deseo de ti. En este silencio vislumbro tu figura, y me devora la urgencia, yo ya quiero tenerte de nuevo aquí, conmigo... Todo lo tuyo me hace falta.

Hoy tengo ojos de pupilas inundadas, hoy tu ausencia es esa lluvia que no cesa, de cielos nublados y furiosos, tu ausencia es fuego que no quema, donde la luz no es cálida, donde la luz es frío, sombras y cenizas que marcan el espacio donde siempre estas y donde hoy solo habita el vacío. Me pregunto como estas hoy, que tal va tu día y me lamento que no estés aquí para convencerme de hacer esas actividades que declaro absurdas, esas que me quitan el tiempo y me colman la paciencia, y que hoy quien dijera que hecho tanto de menos.

Aquí estoy. Aquí sigo. Paciencia. Esperare tu regreso, y ten por seguro, la alegría de verte me hará olvidar estos lóbregos delirios en los que jamás creí evocarte tanto, hablaremos y me sentiré crispada de escuchar esos tus torrentes de palabrería ininterrumpida que dominas con exquisita perfección. Viviré de nuevo tus habituales locuras, tu creatividad, tus alardes de sapiencia, tus delirios de grandeza, discusiones, retos, tus preguntas, y hasta tus intentos de arte, estaré crispada, alterada, impaciente, exasperada… y, créeme: Feliz.