viernes, 4 de enero de 2013

"Y si me tiño el cabello de verde y si empiezo a fumar. Y si mañana ya no soy quién soy ahora y hago todo lo que siempre deseé. Caminar desnuda sin tener que sentirme avergonzada, y si en vez de subir escaleras aprendo a volar. Y si regalo más abrazos y más sonrisas a extraños, comer si quiero con mis manos, nadar en mi propia melancolía. Y si soy feliz mientras lloro. Y si comienzo a vivir y dejo de tener miedo. Y si me tiro al vacío por darme por vencida. Equivocarme despacio, pero sin recordar los detalles. Y si doy un par de pasos rápidos y en vez de cansarme, dejo de caminar y comienzo a correr. Y si nunca más duermo y mejor escribo. Y si hoy estás aquí, hoy mismo revivo. Y si te amo y en vez de decirlo, me callo."

lunes, 31 de diciembre de 2012

Te me estás yendo de las manos, 2012.

Llegaste con muchas promesas, sueños, metas, en medio de ilusiones, risas y trompetas.
Y hoy te vas, para ya no regresar jamás.

Te vas, y me dejas un corazón herido, el alma rota y los sueños vacíos.
Te vas, y me dejas en el suelo, hecha pedazos, arrastrándome a ciegas.
Te vas y ni siquiera me dices adiós.
Pero a pesar de eso, a pesar de todo lo malo no te olvidaré, porque con cada tropiezo me trajiste una piedra nueva, con cada caída encontré una nueva forma de levantarme, con cada altibajo aprendía a volar.

Te me estás yendo de las manos y aún me falta mucho por aprender de ti, aún tengo dudas, temores y muchas decepciones guardadas.
Te vas, y aún no me he podido ir de ti.
Pero sabes, espero y el 2013 me traiga cosas mejores, y para ser sinceros, también peores porque gracias a todos esos malos ratos es como me he podido mantener en pie, gracias a todas esas pérdidas es como me hice más fuerte, y gracias a todos mis errores es como aprendo a ser mejor.

Gracias por todo, 2012. Gracias por tantas cosas bellas y horrendas que me hiciste pasar, gracias por los obstáculos y los vientos fríos, gracias por las letras y las melodías nocturnas, gracias por la lluvia y por el arco iris que sale después.
No prometo extrañarte, ni llorar porque ya te no estarás; prometo recordarte y darte gracias por cada lección.
Adiós, y no te enojes si el próximo año me divierto más.

Rota.

Tan rota como la muñeca de trapo, que yace olvidada bajo la cama, de la niña que se convirtió en mujer.
Tan rota como la copa que está en el suelo, la que el borracho dejó caer, la que su líquido derramó.
Tan rota como la ventana con vista al cielo nublado, la que el viento hizo añicos en un ataque de furia.
Tan rota como la rama más alta, la más frágil, la más seca; la que la ardilla pisoteo dejándola caer.
Tan rota como el espejo sin reflejo, sin sonrisa a la cual imitar; espejo al que el puño hizo destrozar.
Tan rota como la promesa vacía y sin deseo de cumplirse, la que la boca pronunció sin pensar.
Tan rota como el ala del ave caída, que en pleno vuelo su distracción la llevó a un desenlace fatal.
Tan rota como la taza en la cocina, aquella que dejó al café huir de su interior.

Rota, por ti, por mí, por nosotros.
Rota, pero no deshecha.

Afortunadamente, aún tengo reparación.