domingo, 9 de noviembre de 2014

Monólogo #506.



"Tan idiota, tan estúpida, tan enamorada de ti.
Sigue, Lunita. Sigue arruinado tu futuro por aferrarte a rellenar ese bache en tu camino. Continúa arrastrando cuesta arriba la poca dignidad que te queda. Espéralo como estúpida... Como siempre.
¿Qué te pasa? ¿No que te sabías muy fuerte?  ¿Se suponía que estabas avanzado, no? ¿Por qué retrocediste tanto? Ya casi llegabas, Lunita. No tenías qué mirar atrás."- Monólogo #506.
Y es que ese es mi maldito problema:  siempre regreso. No sé a qué le tengo miedo. Lucho día tras día, camino kilómetros por un túnel obscuro que no conduce a ninguna p
ir avanzando? ¿Acaso eres el frío y la manta que me abriga a la vez? ¿¡Quién eres tú y con qué derecho me pones así!?
No es reclamo, no es pregunta y mucho menos petición... Ésto no es más que otro de mis monólogos, cuando me recuerdo lo mucho que te sigo amando.
arte y cuando por fin llego al final, a la luz, cuando estoy a punto de ser libre... me da por recordarte y regreso a la obscuridad. ¿Acaso soy una luciérnaga y tú esa mampara que me atrae con devoción? ¿Acaso soy la luna y tú mi cielo nublado, o eres el lobo que me aúlla, el poeta que me escribe o el astronauta que se jacta de haberme pisoteado primero? ¿Acaso soy ola y tú el viento que necesita para

martes, 23 de septiembre de 2014

Pero tú no eres el "tú" que yo espero y yo no soy la "ella" con la quieres estar.

Está lloviendo, y mi nariz roja lo sabe.
Hace frío y mis manos congeladas lo sienten.
No estás, y mi alma lo sufre.
Si yo fuera tú en éste día de lluvia estaría conmigo, me diría "Trae tu libro favorito, yo llevo el café" o me recitaría el capítulo 7 de Rayuela.
Si yo fuera tú en éste día de lluvia estaría abrazándome por la espalda mientras caminamos por el parque y escuchamos a los patos graznar.
Si yo fuera tú en éste día de lluvia estaría tirado en el suelo, diciéndote que te pongas encima de la colcha porque si no te has de enfermar.
Si yo fuera tú en éste día de lluvia estaría desnudándote lentamente al compás del blues que hay en mi celular, besaría cada rincón de mi cuerpo en el que tantas veces te has perdido, exploraría cada valle y montaña, cada lago, cada abismo y habitaría cada lunar de los 73 que hay en mi piel.
Si yo fuera tú en éste día de lluvia estaría tomándo el té conmigo frente a la mesa, sonriendo limpiamente a cada una de mis ocurrencias, viéndome leer, escuchándome maldecir por no poder pasar el nivel de un videojuego, perderme en la inmensidad de mis pensamientos.
Si yo fuera tú en éste día de lluvia estaría conmigo.
Pero tú no eres el "tú" que yo espero y yo no soy la "ella" con la quieres estar.
Porque tú no quieres algo estable y a mí me cuesta guardar el equilibrio. Y es que tú no quieres un futuro conmigo, y yo ya escogí el color de mi lencería para el día de nuestra boda.
Porque para ti no es suficiente tenerme en cuerpo y alma, y a mí no me gusta que habites en otros hogares.
Porque tú, porque yo, porque los horóscopos el karma los cosmos o Dios. Porque sí, porque no. Porque nosotros.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Sólo soy yo, desnuda sin bloqueador solar en un día de verano.

-Tengo miedo. Mucho.
+¿De qué?  ¿De quién?
-De todo. De ti.
+Sé que estoy feo, pero ¿por qué?
-Porque me gustas, porque te quiero. Porque si sigo contigo voy a terminar amándote otra vez.
Y no quiero.
No quiero ser la estúpida que aguante tus groserías, tus malos tratos, tus infidelidades. No quiero ser tu juguete otra vez. No quiero ser la tipa con la cojas de vez en cuando, a la que ves en las tardes cuando estás aburrido, la que "está bonita, culona, trae cotorreo pero no es mi novia, no la amo y no veo ni quiero un futuro con ella.".
Y tengo miedo. Mucho.
Porque en verdad no quiero ser nada de eso, porque ya lo he sido y no es algo de lo que esté orgullosa.
Porque tardé mucho en poder descubrirme el rostro sin sentirme humillada, en sonreír de manera sincera, en escuchar música sin tener que pensar en ti.
No quiero deprimirme y terminar encerrada en mi cuarto leyendo o en fiestas conociendo muchachos que ni en lo más mínimo me interesan. No me quiero enamorar de ti otra vez, me da miedo.
Y sin embargo no puedo evitarlo, porque llegas con tu sonrisa estúpida que tanto me gusta y tus comentarios inteligentes y tus manos suaves y ese maldito hueco en tu pecho donde me siento tan segura. Y se me olvida. Y me siento bien. Y te escucho hablar y confío en ti, en nosotros, en mí misma. Y siento que quizá ésta vez podremos hacer las cosas bien.
He cambiado mucho. Dejé mi mal humor en otro lado, mi orgullo, mis mandatos, mis necedades. Dejé muchas cosas. Las cambié por paciencia, por comprensión, por un poquito de ternura. Quizá no se note debido a que no estoy muy acostumbrada a hacerlo y tampoco es como que las ande anunciando con un letrero de neón, pero mis intenciones ahí están. Soy sincera con todo lo que digo y trato de ya no hacerlo a destiempo. Solo que a veces no encuentro las palabras correctas y lo pospongo, pero no lo oculto.
Tengo miedo de ti, mucho.
Siento que de nada sirve que yo haya cambiado tanto, es más siento que ésta vez será peor porque confío, porque no tengo una coraza, porque me estoy exponiendo
al sol sin bloqueador. No quiero que juegues conmigo otra vez, no quiero que mientas, no quiero que me engañes, no quiero que salgas con otras tipas (sí, ya lo admití), no quiero sexo casual, no quiero que me pregunten "es tu novio" y no saber qué putas decir porque la verdad es que no somos nada. Ni novios ni amigos ni amantes ni ningún otro título estúpido. No quiero nada de eso y siento que tú es lo que esperas de mí. Por eso me alejo, me hago a un lado, me quito, me sordeo, me hago bolita. Trato de protegerme, porque ya no sé usar el orgullo como un escudo ni las palabras como navajas.
Sólo soy yo, desnuda sin bloqueador solar en un día de verano.
Y no me quiero quemar, pero sigo sin poder vestirme.