sábado, 30 de mayo de 2015

Mi papá es mi héroe.

Mi papá es mi héroe.
Y ahora me pide que le perdone.

¿Perdonarle qué?
¿Que me haya golpeado? Todos los papás, en algún momento de su vida le han pegado a sus hijos y no es razón suficiente para que ellos se vayan de la casa.

Dice que está dispuesto a hincarse y pedirme perdón.
¿Hincarse? ¿Para qué? Que se deje de ridiculeces. Yo no necesito verlo humillado ni mucho menos, porque no soy como él. Yo no necesito gritarle que es un inútil, que no vale madre, que no sirve para nada, que siempre ha sido una carga, compararlo con los demás para darme cuenta que no es lo que espero.
¿Qué quiere que le perdone?
El no haber estado como papá  sino como alguien que nos mantuvo de manera económica. El nunca haberme preguntado cómo me sentía sino qué me faltaba por comprar. El no haberme apoyado cuando le dije que tenía novio, cuando creí poder tener la confianza de contarle que alguien más entraba en mi vida.

¿Qué quiere que le perdone? Que jamas me haya preguntado si en verdad quería estudiar Medicina y se jactara con sus amigos diciendo "mi hija va a ser cardióloga", sin saber que realmente a mí me gustan los pulmones. Que el día de mi examen en lugar de desearme éxito me haya mandado a la verga (de manera literal, por el hecho de haber olvidado mis lentes en ma casa). Que en mis 20 años jamás haya escuchado un "feliz cumpleaños" de su parte sino un "sales carita, siempre te doy los regalos más costosos".Que nunca se haya tomado la molestia de abrazarme y yo buscara esa figura masculina en alguien más. Que no confiara en mí y pensara que en lugar de trabajar en las noches me iba a no sé dónde con no sé quién. Y al entrar a trabajar al hospital "más chingón" de latinoamérica lo único que me dijera fuera "si las vas a andar dando, de perdido cobra". ¿Eso quiere que le perdone?
Que por más que yo le tema a los truenos el no vaya a estar para darme un beso en la frente y decirme "no te preocupes, sólo será un ratito".

Mi papá es mi héroe.
Porque con cada uno de sus golpes aprendí a ser más fuerte.
Porque al no reconocer mis triunfos me di por vencida en muchas cosas que realmente no me gustaban y sólo hacía para destacar ante él.
Porque cada grito, insulto y maldición me impulsaron a leer, para conocer el significado de las palabras y el dolor que provoca cada una de ellas.
Porque si en lugar de darme $200 cada que llegaba de viaje me hubiera dado un abrazo, hoy yo no sabría la importancia y el valor que tiene el abrazar a tiempo.

Que me disculpe mucho, pero no puedo perdonarle, pero aún así sigue siendo mi héroe.
No puedo porque pasé mi infancia con un carácter de mierda y una inseguridad que inclusive hoy en día me persigue. No puedo, porque tuve que mentir en mi adolescencia para no incomodarle, pese a que nada de lo que hacia era malo mas que para él. No puedo, porque cada uno de mis logros siempre fueron para él. Cada puta buena calificación siempre era para que él siguiera hablando de mí con los demás, porque solo así yo sentía que me quería. Porque pensaba que si me esforzaba él algún día dejaría de compararme con los demás. Porque la primera vez que presenté el examen de ingreso a la Facultad cambié respuestas que estaba segura eran las correctas, para saber si él me apoyaría al no aprobar. Y no fue así. No obtuve el "no pasa nada, la próxima vez lo intentas" que yo esperaba, sino un "no te hubiera ni pagado las asesorías". Y gracias a eso entré a un trabajo que me hacía sentir mediocre, en el cual por más que lo intentara no destacaba porque no me interesaba hacerlo pero conocí gente tan maravillosa que hoy en día conservo en mi vida.
Apruebo el examen de ingreso a la "Facultad de Medicina" y obtengo un "no sé cómo te pones a presentar si sabes que no tengo dinero para pagarte la escuela" y es ahí cuando me pregunto "¿realmente quiero estudiar ésta carrera porque me gusta o porque mi papá siempre me ha dicho que lo haga? Primer semestre me pasa con desgana, hago un esfuerzo por no destacar, ésta vez no quiero que se enorgullezca de mí, sino todo lo contrario. Apruebo mis materias, pero con las calificaciones más bajas permitidas.
Segundo semestre: "no te voy a pagar nada y hazle como quieras"... ¡GRACIAS! Porque tuve la oportunidad de trabajar en un hospital en el cual me di cuenta que es la carrera que quiero por mí, que me hace sentir bien como persona, que logra que me valore y que destaque en algo que realmente me interesa.

¿Qué quiere que le perdone? Que ahora, por su culpa, tengo que ir con una estúpida psicóloga que no me ayuda en nada y no me hace sentir mejor porque lo poco que había adquirido de confianza, la poca fuerza que tomé al hacerme más independiente y el hecho de darme cuenta que estaba enfocando las cosas mal y que lo que hacia debía ser para que yo me sintiera orgullosa y no nadie externo, todo eso se fuera a la mierda y ahora ni siquiera pueda enfocarme al leer una simple novela ¿Eso quiere que le perdone?
Que a penas antier haya "vencido" mi miedo eterno al pasar a hablar frente a un grupo de personas, siendo que antes permanecía callada inclusive en una fiesta.

Que me disculpe mucho y que lo perdone su "Diosito Santo" y su mamá, porque yo no puedo y no quiero porque no se me da la gana.
Porque él es mi héroe.
Porque después de cada humillación siempre me pude levantar, porque hoy en día tengo un carácter "fuerte" que le aprendí y el cual puedo manipular para bien. Porque el coraje que me guardé tantos años hoy lo uso para salir adelante y hacer de ello un impulso. Porque me aferro a seguir, aún y no tenga en dinero suficiente para costearme una carrera que me llevará toda la vida estudiar. Aún y no tenga la recámara con sala, baño propio, clima, cable e internet que él me daba. Aún y no coma barbacoa los domingos y en Navidad no haya recibido un solo regalo. Mi papá es mi héroe y yo no tengo nada qué perdonarle , porque gracias a sus maltratos hoy puedo estar con quienes valen la pena. Y lo más importante de todo: hoy, sin él, puedo decir que tengo una familia.

sábado, 23 de mayo de 2015

Hágame suya.

Tengo una petición qué hacerle, suena un tanto egoísta pero mi cuerpo necesita que usted lo sepa.
La próxima vez que esté conmigo, en la siguiente ocasión que me vea... Hágame suya.

Desde el momento en que cruce la puerta, desvístame con la mirada. Tómeme de las manos y cruce sus dedos entre los míos. Roce mi mejilla suavente y sonríame. Béseme lento, suave y con tanta precisión que olvide el ritmo regular de mi respiración.
Lléveme a la cocina, prepare un café y cuénteme alguna historia que hable de amaneceres. 

¡No me suelte! Haga lo que haga no deje de abrazarme, de acariciarme el rostro y mucho menos de gritarme lo mucho que me quiere en cada uno de sus parpadeos.
Lléveme a la cama, no pregunte si quiero estar ahí, sólo hágalo. Yo quiero hacer con usted lo que la lluvia le hace a mi ventana. 

Desnúdeme lento, muy lento y no pronuncie palabra alguna. No quiero escuchar su voz porque me distrae, tan solo quiero sentir sus largas manos acariciando mi piel. No me hable, use su boca para besar cada uno de los 73 lunares que hay en mi cuerpo ¿no me cree?  Cuéntelos, al llegar a 50 finja haber perdido la cuenta y empiece otra vez.

Me urge un abrazo por la espalda, de esos que le cubren a uno hasta los miedos. Cierre los ojos y dibuje constelaciones en mis muslos, siga el trayecto de mis venas y localice ese punto en el que me mis latidos aumentan. No necesita saber Medicina para conocer mi cuerpo, ni ser poeta para que suspire, mucho menos escritor para regalarme la mejor de las historias. Hágame suya, que de hacerlo mío ya me encargué.

Dentro. Un poco más adentro y juro que le arranco la piel de la espalda.

Lento. Un poco más lento y pierdo el control de mis sentidos.

Húmedo. Un beso más y prometo llover.

Hágame suya, con delicadeza, mirándome a los ojos y con su respiración de fondo musical. No diga nada, no pregunte, ni siquiera deje que me entere que me está leyendo. Tan solo hágame suya, que de hacer que pierda el control yo me encargo.

sábado, 21 de marzo de 2015

No soy quién para darte un consejo, ni decirte "ánimo, todo va a estar bien", no te voy a decir "deja de llorar porque así no solucionas nada" y mucho menos un "haz algo". No soy nadie para opinar al respecto sobre tu vida, porque no te conozco lo suficiente y por el simple hecho de que no soy tú. No sé qué, ni cómo ni cuánto te hayas equivocado y para ser sinceros no me importa. No vine para juzgarte pero sí quiero que sepas lo poco que pienso al respecto, te sirva o no. Así que lee lo que tengo qué decirte...
Conozco un muchacho alto, de cabello chino, con pestañas infinitas que apuntan al cielo, con unas manos grandes y una voz grave. Tiene una mirada tan abismal que si la observas fijamente te pierdes entre el cielo y el infierno (eso a lo que le llaman limbo). Usa ropa negra y no plancha sus camisas, lee de vez en cuando y escribe por las noches, escucha blues, jazz y rock alternativo, cocina a capricho y toma fotografías por placer. Disfruta del cine como si fuese un niño y da su opinión como si supiera lo que dice. Camina sin preocupaciones, ni tan rápido ni tan lento... Simplemente camina.
Se distrae fácilmente pero cuando quiere y se fija una meta la logra.
No sé quién eres tú, ni cómo veas tu reflejo, pero yo veo a un Emiliano fuerte... De los hombres más interesantes con los que he mantenido una charla, de los muchachos más divertidos con los que he reído a carcajadas, el novio mas tierno que he tenido, el niño más inteligente y vivaracho que conozco, el crítico de cine más polifacético con el que me he topado, el cantante de blues más sensual que no es negro. Y ese Emiliano es humano. Es real. Es palpable, es un ente con vida. Y como ser humano tiene errores. Se equivoca mucho, se cae, la caga, se mama y mete la pata bien cabrón.
Y como ser humano deja cosas a medias, las olvida, las hace a un lado, las ignora, las sordea y sigue adelante. Tiene miedo, llora y lamenta lo que ha hecho mal, se preocupa por su futuro, por sus decisiones, por sus errores y se reclama cada tropiezo que cree en vano.
Emiliano se pone triste, se deprime, se lamenta, se menosprecia, se culpa, se castiga, se reprocha. Se molesta y se siente incapaz, se olvida que es humano y todo lo que antes logró.
Y a pesar de lo malo, de su mirada triste con la que me ha recibido las ultimas semanas, del brillo que no le llega a los ojos y que finge estar ahí. A pesar de que ahora no sepa qué hacer y esté muerto de miedo porque no se siente capaz... A pesar de todo yo sé que está. Muy en el fondo, pero ahí está.
Está el Emiliano curioso que pregunta qué, cómo y para qué sirve, funciona y es. Aquel que se cuestiona y no espera respuestas sino que las busca. Aquel que no se limita y escribe pese a su dislexia y cuando se equivoca hace un chiste malo que de todas maneras me hace reír. Aquel que se cae y en lugar de levantarse rápido se acuesta a ver las nubes y analiza la razón de su caída y el cómo no volver a caer. Y a cada tropiezo hace lo mismo.
No sé qué veas tú, pero al Emiliano que yo conozco no le gustan las alturas pero sabe lo que es volar, no iría al gimnasio pero es fuerte, no es el mejor jugando ajedrez pero sabe mover las piezas de su vida. Mi Emiliano se pone triste, llora y ve amaneceres como el Principito pero después se levanta y comienza a cortar el césped para hacer de su planeta un lugar mejor. Ve películas malas y no por eso deja de amar el cine, escucha musica y no se encierra en un género musical, lee y pasa del diccionario a los comics, toma café negro y con mucha azúcar y aún así bebe cerveza. Come todo el día pero no en cualquier lugar... Porque respeta sus gustos y creencias.
Mi Emiliano está asustado y se envuelve en su colcha del hombre araña, pero en las noches baja la escalera y revisa qué provoco el ruido que asustó a su hermana y a su mamá. Emiliano está confundido pero sé que muy en el fondo ya ha formulado un plan para salir de su bache emocional. Aún no se siente capaz, quizá no tenga fuerza pero estoy segura que lo hará. Y es que no necesito conocerlo desde hace años para darme cuenta de lo que quiere, me ha demostrado que puede y me ha enseñado muchas cosas más.
No sé qué veas tú, quién está en el espejo pero yo así te sé. Y creo que tu familia también y es por eso que ahora se molestan contigo al ver que te dejas vencer. Pero no saben lo que sientes ni como piensas ¡ni siquiera yo lo sé! Pero si te sirve quiero que sepas que estoy contigo, que quizá esto no sea mas que pura palabrería pero te estoy abrazando tan fuerte que temo alguno de los dos se vaya a romper. Que si quieres llorar no lo voy a evitar y solo estaré para limpiar tus mocos, que si te quieres meter mas al fondo del lodo con todo el asco de mi alma te haré compañía y si quieres salir te daré la mano y un "ya ni chingas, se me ensuciaron las botas".
A mi me tiene sin cuidado tu escolaridad, porque has demostrado ser inteligente, si sabes o no de lo que hablas porque muestras seguridad, si sabes o no a donde vas porque a fin de cuentas tú eres el que maneja y agradezco la oportunidad de ser tu acompañante
Lo hagas o no te sé capaz y también tu lo sabes, aunque ahorita no lo puedas ver. Yo sólo veo un hombre mirando la pared, con la espalda desnuda... Haciendo un plan para levantarse mejor. No sé a quién veas tú pero yo veo al hombre que amo.