martes, 19 de abril de 2022

Cuéntame de tus manos, porque hace mucho no las veía.

Lo último que recordaba es que estaban frías y me entregaban un montón de libros para así por fin decirme adiós; que se movían ansiosas, dando vueltas en sí mismas, la última vez que discutimos; que llevabas las uñas largas porque ya no te había molestado diciendo que te las cortaras, y que cada vez se iría haciendo más larga la distancia  entre éstas y mi corazón.

¿Tienes algún lunar nuevo? ¿Cuándo fue la última vez que tocaron algo suave?
¿Qué historias escribieron? ¿A cuántos enemigos mataron en un videojuego?
¿Cuál fue la última emoción que las hizo temblar? ¿Era miedo? ¿Eran nervios? ¿O no podías dejar de llorar?
¿Cuántas frutas te ayudaron a pelar? ¿Qué estabas cocinando la última vez se quemaron? 
¿Qué sensaciones nuevas describieron y en qué parte de tu cuerpo te gusta ponerlas a descansar?
¿Cuántas veces han pedido disculpas? ¿A cuántas personas le han agradecido? 
¿Cómo se siente el viento cuando las roza? ¿A qué huelen cuando vas al mar?
¿Cuántas personas señalaron injustamente? ¿Dónde las escondiste después de robar?
¿A qué se siguen aferrado? ¿Qué es lo que no han podido soltar?
¿Cómo las limpias después de una pandemia? ¿De qué color prefieren pintar?
¿Cuál es el rostro que llevan grabado? ¿Qué mensaje se arrepintieron de borrar?
¿Han tocado alguna nube? ¿Qué poema les hubiera gustado inventar?
Y es que me gustaría saber tantas cosas de ellas.
¿Extrañaban mi cabello? ¿O mi cuello? ¿O mi cintura? 
¿Recordaban a las mías? ¿O el latir de mi pecho? ¿O sentir cuando las presionaba contra mis labios?
¿Alguna vez quisieron regresar? ¿Y la temperatura de mi cuerpo, aún la podrán calcular?
¿Aún son buenas para apretarme y recordarme que aquí estás? ¿O estarían dispuestas a limpiarme las lágrimas otra vez? 
¿Crees que quieran repasarme los lunares del pecho? ¿O dibujarme florecitas en la espalda?
¿Podrían sostener un libro mientras me lees antes de quedarme dormida? ¿O quizás traten de sostenerme cuando ya no pueda más? 

Cuéntame de tus manos, porque hace mucho no las veía. Cuéntame qué han hecho durante todos estos años, porque las mías no te dejaron de extrañar.



viernes, 27 de diciembre de 2019

I
Vengo de un largo
trayecto de abandonos
no soy la única
lo sé no lo presumo
pero son mis pies los míos
quienes recorren y recorrieron
el camino mis pies y no otros
mi cansancio y fatiga
intemperie de abrazos
sin consuelo
enmimismada.

No el suelo bajo los pies
sino mis pies sobre la tierra
inaudita intromisión
imposible contacto
con todo y tanto andar
de paso y paso a paso

Los pies que no vuelan
los pies torcidos
la cuesta arriba
el bordón quebrado
quebrantado apoyo
mis pies cautivos sin alas
sin compañeros de destino
largo viaje de abandonos
los míos

Imagen y semejanza
de un olvidado ritmo
eterno partir y partirse
el talón el empeine
la planta la huella
el tiempo todo lo borra dicen
sin empacho los sedentarios
ajenos a la herida la magulladura
el tránsito descalzo

Andar sin artificios
peregrino a Compostela
daba igual la dirección
pues todo fue signo
itinerario sin trazo
que los pies me lleven dije
donde esté mi alma

Ningún fuego consumió
sin embargo tanta pisada
en las hogueras para alumbrar
la ruta
ninguna lágrima tampoco
las secó
todo ahora quedaría como un andar
en sueños
salvo por las cicatrices
y una contumaz renquera.

-Esther Seligson.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Mujer en construcción.

Asumirme como una “mujer feminista” va más allá de conocer a mujeres que han sido heridas, identificarme como víctima o empatizar con quienes han sufrido. Es levantar la voz por quienes temen hacerlo, luchar por aquellas a las que no se les ha hecho justicia, gritar por las que no van a regresar, defender a las que aún están sufriendo y abrazar a las que están agarrando fuerza para levantarse. Porque así como no importa el lugar, la ropa ni la edad para que una mujer sea maltratada, a mí no me importa que hayamos discutido alguna vez o que ni siquiera nos volteemos a ver cuando nos cruzamos en la calle; no importa si estás a favor o en contra del aborto, si crees que “no son formas” o te la pasas defendiendo a un hombre que te cela con la excusa de que es porque te quiere, porque si necesitas de alguien que te escuche estoy dispuesta a hacerlo, si quieres que alguien te acompañe haré lo posible para estar ahí, y si tienes miedo de hablar seré quien grite para que seas escuchada,
Y en plena conciencia de que pueda sonar hipócrita, absurdo y hasta utópico decir que me describo como una mujer feminista, declaro que me encuentro en construcción: porque día tras día lucho en contra de mis propios prejuicios y sigo aprendiendo de mis errores; porque soy consciente de haber llamado “puta”, “zorra” y “pendeja” a otras mujeres sin siquiera conocer un poquito de su historia; porque me reprendo cada que me da cuenta de que voy criticando la forma de vestir o maquillarse de otra; porque no he leído más de 10 libros que hablen sobre feminismo ni conozco la historia década por década, pero hago mi mayor esfuerzo por informarse cada vez más.
Soy una mujer en construcción, porque así como me duelen las heridas de las otras sé que yo también llegué a lastimarlas, a juzgarlas y a pasar por encima de sus sentimientos, pero poco a poco estoy aprendiendo a observar