jueves, 27 de septiembre de 2012

1er mes.

Hoy es 28, y no queda nada por celebrar.

Quisiera decirle que lo extraño, que lo extraño aún más de lo que me extraña él a mi.
Quisiera decirle que le he mentido; que le miento hasta con el pensamiento, pero que nunca podría mentirle con el alma.Quisiera decirle que lo pienso al despertar, al andar, al respirar, al anochecer, al dormir, al soñar.Quisiera decirle que deseo estar con él, reírme hasta llorar y no llorar porque no puedo reír.
Quisiera decirle que no me importa nada lo que haya pasado, que lo perdono y quiero regresar.
Quisiera decirle que me envuelva entre sus brazos y me deje ahí hasta quedarme dormida.
Quisiera decirle que deseo que me haga suya, que me bese el alma y me acaricie la médula espinal.
Quisiera decirle que aún me quedan palabras por escribirle en la espalda.
Quisiera decirle que me hace falta, a un ladito, en la cama.
Quisiera decirle que nadie me gusta como él, que nadie me abraza como él, que nadie me besa como él, que nadie me hace reír como él.
Quisiera decirle que lo amo, y que estoy cansada de todo esto; que todo se puede ir a la mierda y nosotros podemos volver.
Quisiera decirle que cometí un error al alejarle de mí.
Quisiera, pero ya no queda por celebrar.


Hoy es mi primer mes sin él, si un nosotros; el primer mes del adiós.
Hoy la herida duele más que otros días, es porque la fecha la abrió.




De ti.

-Alejandro, tengo ganas de ti.
-¿Qué has dicho? 
- No me tomes el pelo.
- No, te juro que no te he entendido...

[...] Lo miro a los ojos y me pierdo embelesada por su mirada, por esos ojos que contienen amor o quizá no, pero no me lo pregunto, ahora no... Y me habla y no lo entiendo, y suspira en mi oído, y el viento, y el placer que roba, que se lleva sus palabras, y sonríe, y sigue moviéndose, y me gusta, y no entiendo y le beso las manos y estoy hambrienta y se lo repito...

- Alejandro, tengo ganas de ti.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Impaciencia.

Las palabras que jamás te he dicho siguen guardadas aquí, y tú, que estas y no estás...
Cómo siempre no es el momento.

Las miradas que jamás he cruzado siguen haciendo brillar mis ojos.
Y tú, que vienes y te vas, para no variar se nos pasa el tiempo.

Los abrazos que jamás te he dado siguen adheridos a mis huesos-
Y tú, que apareces y te evaporas. Así quedo yo, rumiando en el silencio.

Tantas cosas en espera, contenidas, caricias ardientes que se me escapan...
A intervalos impacientes ¡Y tú, que tardas tanto!

No me queda más que esperarte... o hacerme a la idea de que ya te has marchado.