sábado, 18 de mayo de 2013

Hablemos de frases terribles.

Bésame, ya es hora de que despierte.
Mis párpados de niegan a abrirme el telón de la realidad, mis pies se niegan a pisar el suelo frío y abandonar las nubes en mis sueños, mis alas están muy cansadas como para despegar.

Estoy aquí, desnuda. Con el alma abierta de par en par, esperando a que escapen mis miedos.
Con la mirada perdida en busca de un rumbo, con el reflejo roto en el espejo.

Y está la gota de lluvia que recorre mi médula espinal, ésa que me recuerda que tus manos ya no están.
Y está el viento gélido en mis mejillas, como tus palabras en aquella noche del adiós.
Y está la luna, esa maldita perra que me recuerda que soy tuya, como la primera vez que hicimos el amor.

Te extraño, como quien olvida el libro en su casa, en un día lleno de soledad.
Te extraño, como quien bebe el café sin compañía, como quien fuma para olvidar.
Te extraño, como si te me escurrieras entre las manos cual si fueras agua, y el calor de las peleas te evaporara lejos de mí.

Ven, que mi corazón no cesa de llamarte; 65 veces por minuto.
Mírame y dime que ya no estás, porque yo aún sigo aquí.
Ven, devuélveme todos esos suspiros, sonrisas y besos que robaste.
Regresa, aquí; conmigo.

Hablemos de frases terribles; "te amo", por ejemplo; y "yo no", como final.

martes, 14 de mayo de 2013

Facebook.

Nosotros, acostados junto a la ventana, con la brisa húmeda rozandonos los cuerpos desnudos.

Mi cabeza en tu pecho, escuchando tu latir y tratando de seguir el ritmo de tu respiración.

Tus manos en mi cabello, desenredando cada uno de mis nudos, descendiendo por mi espalda y uniéndome cada vez más a ti.
Nosotros, en una noche fría, cálida, nublada, estrellada... Nosotros en el día, en la tarde, en la noche, en la madrugadas.
Nosotros, juntos. Juntos siempre.

viernes, 10 de mayo de 2013

No te deseo un feliz día; yo deseo que estés siempre conmigo para poder hacerte feliz.

Tú; que me cuidas, me enseñas, me muestras, me defines, me gritas, me susurras, me cantas, me das motivos, me ayudas.

Tú; que me guías, me corriges, me levantas, me apoyas, me nutres, me iluminas, me amas.
Tú; que me respetas, me dices, me repites, me sanas, me cuidas, me demuestras que la vida sigue y aún quedan razones por luchar.
Tú; que me gritas, me abrazas, me limpias las lágrimas y me calmas hasta razonar porque eso es una de mis virtudes.
Tú; que día con día me elevas con tus palabras de aliento y me demuestras que estás ahí, conmigo.

¡Y es que yo no sé qué haría sin ti!

Sin tu risa, sin tus palabras, sin tu cariño, sin tus regaños y tus lecciones diarias, sin tus locuras y tus momentos insoportables.

¡Y es que no sé cómo agradecerte por eso!
Por la vida y las razones para seguir, por el apoyo y todos esos jalones de cabello que me merezco.
Por cada locura, momento incómodo y pláticas nocturnas.
Por ser mi mejor amiga, mi verdugo, mi ángel, mi paz, mi calma y mis momentos de histeria.
Y lamento ser tan desobediente, imprudente y terca, pero también necesito equivocarme, para algún día llegar a ser tan maravillosa como tú y que mis hijos se sientan tan orgullosos de mí como yo lo estoy de ti.
Disculpa si a veces soy grosera, o impertinente, pero estoy creciendo y no veo las cosas como tú, y aunque sé que estoy mal, aún tengo ese impulso estúpido de ir a equivocarme... Y pese a todo eso, sé que tú estarás ahí, cuando te necesite y llegue con la cabeza abajo por haberte decepcionado.
Y esa es una de las cosas que más te agradezco.

Y no sólo hoy, sino siempre.

No tengo nada que pueda resumir lo infinitamente agradecida que estoy contigo, lo único que se le acerca es: Te amo, mamá.